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“Siempre miente la gente. Y uno se miente a sí mismo”

RELATOS / Situación de Calle

Daniel

Mi nombre es Daniel… Soy criado en San Martin, una casa normal (…) tuvimos algunas cosas malas en el camino pero a nivel familia siempre fue normal. Si bien tuve un papá alcohólico, pero no tuve esos problemas normales de una familia alcohólica ¿no? De papá agresivo o violento. Al contrario siempre fue un hombre muy respetuoso y por lo menos en la familia ¿no?

Estudie el secundario en el comercial Ballester. Tuve un impasse durante casi ocho años más o menos que no estudié. Si bien en el camino había hecho un profesorado; soy profesor nacional de danzas nativas con proyección internacional… me dediqué mucho tiempo a eso, al folclore, llegué a tener un ballet propio que se llamo Los del Gurucuyá. Bueno después por situaciones económicas del país y demás, dejó de ser como una fuente de ingreso. Pero era correlativo, era parejo con mi otra vida, ¿no? la vida digamos de zurda delinquiendo.

Tenía los sueños y necesidades de todo pibe ¿no? Tal es así que yo el primer par de zapatillas me los compré con diecinueve años, hasta entonces me los compraba mi viejo y eran las boyero o las flechas. O sea que el primer par de zapatillas piolas, me las compré con el resultado de este ilícito que cometo ¿no? a los diecinueve años.

Comencé con un robo, pero robo a gran escala. Yo con la gente que me junté no era gente que salíamos todos los días a delinquir, era gente mucho más grande que yo. Yo era el más chico con diecinueve, los demás tenían desde veinticinco a cuarenta años. Hoy desgraciadamente por esta misma vida quedamos dos nada más. Éramos nueve y bueno siete murieron. Uno está cumpliendo perpetua y yo que estoy hoy acá ¿no?

Yo a los diecinueve años fui papá, tengo un hijo de veinticinco años, tengo dos mellizas de diecinueve y hoy soy abuelo, y voy a ser papá de vuelta. Bueno pase muchos años también pagando las deudas con la sociedad. Tengo cuatro causas. Tuve catorce años, seis meses y veinticuatro días detenido, los cuales utilice para cultivarme un poquito más a nivel estudio ¿no? Soy uno de los fundadores del CUD en el penal de Villa Devoto, que es la universidad carcelaria. Bueno estudié derecho ahí hasta tercer año. Y bueno me dieron la libertad no pude seguir estudiando. Tuve otra entrada más donde me unificaron y bueno tuve cuatro condenas.

La calle la conozco en el año mil nueve noventa y cinco, más o menos en marzo que fue en la ante ultima condena que tengo. Cuando salgo yo ya estaba separado de mi mujer y bueno había una cuestión de orgullo. Todavía era muy adicto a las drogas, a la cocaína y al alcohol muy pesado, y no podía convivir en mi casa por una cuestión de respeto hacia mis viejos y que se yo (…) seguía consumiendo y seguía delinquiendo para mantener… después ya era mantener el vicio… y quedo en la calle, quedo en situación de calle.

Uno se acostumbra. Se acostumbra de la calle en el sentido de que sabes donde comes, sabes dónde vas a buscar una ropa, donde tenes una leche o todas las cosas básicas ¿no? Inclusive mucho tiempo mantuve el consumo con cosas que me daba Caritas. Pero la calle te chupa, te absorbe, te vas degradando ¿no? Como persona tanto sea en el aspecto, como físico y a medida que van pasando los días, primero la barba, ya después no tenes donde bañarte. Vas retrocediendo en esos aspectos y la gente ya te va marginando ¿no? Ya pasas a ser un vago de la calle. Y bueno quedas con ese estigma que sos un vago de la calle. Y ya después te revelas también contra eso y decís bueno soy un vago de la calle. Voy a vivir como un vago de la calle. De repente aprendes a mentir, aprendes a… no aprender a mentir, porque uno miente en varios aspectos de la vida siempre se miente. No para hacer daño, pero si por ahí para ocultar un dolor. Siempre miente la gente. Y uno se miente a sí mismo.

Me considero un hombre de la calle, o me consideraba un hombre de la calle. De repente volví a tener los valores o a recuperar los valores de un hombre de familia, gracias a mis hijos. Gracias a ellos busqué la manera de salir de la calle, me costó, me costó muchísimo pero tuve el apoyo gracias a Dios de acá de la gente… Y veía a gente que podía salir y veía, y si él puede ¿porque yo no? Acá en el Albisetti tienen de repente el trato, el lugar, la limpieza, la comida todo. No conozco yo otro lugar que tenga el servicio que tiene acá hacia el hombre de la calle. Si bien quizás los márgenes de tiempo que te dan son pocos, porque un tipo que ha estado diez años en la calle o doce o cinco, treinta días o treinta y cinco no es un tiempo como para que vos puedas escalonar en algo. Pero si es para que te concientices que podés salir. Porque ves de repente con otros muchachos que estando esos treinta y cinco días acá han caminado veintinueve y el último día consiguieron trabajo. Pero ¿Por qué? Porque tenés un lugar donde bañarte, donde presentarte más o menos arreglado con una ropa decente. Entonces aparte la gente que te apoya que te ayuda que te dice que podes. No que te dice y ¿para que te vas a calentar?.

Para citar:
RELATOS / Situación de Calle, conversaciones realizadas por Pablo Rey y Carlos Iglesias
otredades.org
Rumbo Sur, Buenos Aires 2012