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La calle te deteriora en cuerpo y mente

RELATOS / Situación de Calle

Pepe

conversaciones con Pablo Rey y Carlos Iglesias

Mi nombre es José, soy de Santiago del Estero. Hace aproximadamente entre dieciocho y veinte años que vivo en capital federal, me traslade por cuestiones laborales de mi provincia acá. Yo de figura paterna he carecido toda mi vida, porque era mi madre con mis hermanos y yo. Figura paterna obviamente no había. Era separada mi madre. Pero tampoco me gusta trasladar los problemas personales y justificarlos.

Tengo cuarenta y seis años recién cumplidos. Vengo de una familia tipo común, de varios hermanos, cinco hermanos conmigo seis. Por cuestiones de la vida y, porque no, personales también, ya que a veces uno no maneja las cosas como las tiene que manejar, me tocó quedar en situación de calle en el año dos mil seis.

Por cuestiones diferentes de la vida creo que uno se termina escapando. Y cuando digo escapando muchas veces lo digo literalmente.

Creo que esto es más bien algo que yo ya traigo arraigado desde chico, un vacio interior que jamás he sabido llenar a pesar de tener mucho cariño en mi familia. Contención. Incluso en grupos de amigos o conocidos. Contención mucha contención, pero siempre tratando de zafar, esquivar responsabilidades a veces compromisos. Tratando de no comprometerse con el otro, es una forma de escapismo.

Con el paso del tiempo logre una pareja estable, me casé acá en Buenos Aires, las cosas no funcionaron, no se si no funcionaron o son diferentes etapas de la vida, me separé.

Tuve diferentes tipos de trabajos. Buenos malos, esforzados otros no. Unos muy piolas otros de traje y corbata diferentes ¿si? El trabajo dignifica a la persona y eso lo puedo asegurar completamente.

En el dos mil seis, cuando me quede sin trabajo, me quede sin recursos económicos… de repente en la calle. El primer día, creo que esto le debe pasar a todos, quedas como totalmente desubicado no sabes para donde arrancar. A mi me dio mucho pudor, mucha vergüenza. Con una mochila, con ropa, elementos básicos, con lo puesto. Sentado en una plaza, se hace de noche no sabes que hacer. Creo que los primeros días ni siquiera dormí.

Hay cierta gente que maneja los códigos de la calle o que están ya insertos en ese circuito por así decirlo, se dan cuenta y se van arrimando y te van tirando una punta o te preguntan ¿amigo estas en la calle? Y ya te sale, el sí. Pero te sale el si porque ya empezás a ver qué hay un desfasaje en tu persona. Han pasado tres, cuatro días no has comido, no tenés recursos, tenés hambre, no sabes a donde ir entonces decís sí. Entonces empiezan: mira hay un comedor adonde vos podes ir, hay un lugar para bañarte, y creo que ahí más o menos empezás a querer encarrilar un poco las cosas después… y bueno después todo depende de uno.

Decir gente de la calle: creo que muchas veces suena como a decir borracho, delincuente, falopero. Quedás totalmente aislado. Y quedás aislado del sistema. Quedás inmerso en una bolsa y con un rótulo. Nos encanta rotular, ¿eh? Yo también me hago cargo, porque he rotulado, antes de conocer esta situación, a la gente que vivía en la calle. Creo que nos encanta rotular y el hecho de que te rotulen es demasiado fuerte. (…) El tema de zafar o no zafar. De querer y no poder. Eso es lo que te jode. Pedir una ayuda y no encontrarla. De tender una mano y que no te la tomen porque posiblemente sos material descartable no servís…

Lo peor de la calle, primero te deteriora en todo sentido. Y lo que es peor creo te deteriora mentalmente. Como te puede deteriorar la droga, el alcohol, las relaciones violentas y un montón de cosas más ¿si? Segundo te hace perder la autoestima. Un estado de abandono total es porque han perdido la autoestima. Y eso no sucede de un día para otro eh, sucede con el tiempo. No hablo muchas veces de un tiempo largo, sino a veces de quince días, veinte días, un mes según lo que le toque a uno. Luego de perder la autoestima creo que perdés la voluntad, la voluntad de querer salir, de decir bueno si ya no me importa estoy jugado, bajar los brazos. Esa voluntad. Y creo que termina por perder uno todo sueño, toda meta, todo proyecto, toda valoración de las cosas. Incluso que han pasado en tu vida, es como que quedas siquiera sin bagaje, sin recuerdos, sin equipaje creo que quedas como un barco a la deriva.

Me ha tocado nuevamente hacer las valijas, los bolsos la mochila y decir bueno me tengo que rajar porque no tengo para pagar el hotel. Entonces ¿qué hago?, a ver, no listo, hoy nos toca comer. Vamos Pepe haciendo las valijas, tratando tal vez de dejarlas con alguien conocido o decirle al del hotel bueno ¿vos me las podes tener hasta mañana? Listo a sentarse en una plaza macho ¿si?

No creo que lo que yo les estoy contando no hace falta estar en situación de calle eh. Creo que muchas cosas uno dice: bueno ¿cuál es la prioridad hoy, les doy de comer a los chicos, o compro el kilo de pan, o me tomo el colectivo y el subte? O me voy a pata a mi casa. Salí del laburo me voy a pata, esto es para el pan.

Lo primero que hace la calle, es aislarte y te hace perder la comunicación con el otro. Te volvés medio ermitaño, a la defensiva. (…) Volver a resociabilizar con el otro, a comunicarte con el otro, esto lo logra el teatro. Y gracias al Albisetti coordino un taller de teatro. Cosa que me llena, me energiza y creo que puedo brindarle al otro lo que yo mismo me he llevado de todo lo que he aprendido. Aparte creo que sirve como terapia resociabilizadora para aquel que está en situación de calle, en actitudes vulnerables… No sé si soy actor, soy artista de teatro me gusta decirlo así.

Lo característico de este lugar, es el calor humano. Por la gente que está dirigido, por la gente que vos tenés contacto acá. Lo hace especial, porque es un lugar de contención. Lo hace especial porque es un lugar de mucho afecto, de mucho cariño. Lo hace especial porque es un lugar de mucho diálogo, donde te escuchan, donde te ponen el hombro… te da un punto de apoyo. Dame una palanca y moveré el mundo ¿decía Arquímedes?, bueno en este caso la palanca son ellos, te mueven, te movilizan.

Para citar:
RELATOS / Situación de Calle, conversaciones realizadas por Pablo Rey y Carlos Iglesias
Rumbo Sur, Buenos Aires 2012