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«Para los hermanos más necesitados lo mejor»

RELATOS / Situación de Calle

Oscar Vicente Ojea

Obispo de la Diócesis de San Isidro, fundador del Hogar Albisetti

 

Yo llegue a la Parroquia del Socorro en abril del año noventa y cuatro, y era una gran preocupación para la comunidad el hecho que tantos ambulantes, tanta gente en situación de calle, se quedara a dormir dentro de la galería, dentro del atrio de la parroquia, esto preocupaba a muchísima gente, además como la parroquia esta cerca de Retiro toda la zona, es una zona muy propicia para la ambulancia y de hecho la gente de Caritas atendía preferentemente a personas en situación de calle.

Entonces recibí también la providencialmente una idea del Padre Albisetti, que había sido mi predecesor , un sacerdote extraordinario muy querido por mí que fue Rector de mi seminario en un tiempo y que yo nunca supe que iba a suceder, porque tome la parroquia después que el muriera. Albisetti tenía la obsesión de poder hacer algo por la gente que dormía en la calle, y varios miembros de la comunidad me habían anticipado eso, entonces yo con verdadero entusiasmo pensando que era algo de Dios empecé a reunir a alguna gente de la comunidad.

El proyecto de hacer un hogar para gente de la calle, un hogar que estuviera muy cercano a la parroquia, un hogar donde trabajara un grupo de gente con un perfil apropiado para poder ayudar a la gente en situación de calle, a integrarse nuevamente en el tejido social, a poder participar de la vida de una comunidad, teniendo su propio hotel, su propio trabajo, viviendo de lo suyo sin tener que andar los caminos de Buenos Aires tan complejos, tan difíciles.

Era importante como signo que el Hogar estuviera dentro de la parroquia de alguna manera que tuviéramos cercanía con el hermano necesitado. (…) Pensamos en hacer en el subsuelo, que ocupaba la liga de madres en ese tiempo, el dormitorio del Hogar… entonces comenzamos el acondicionamiento de la casa, la cocina, el comedor, el arreglo, la pintura, la mesa, las camas que recuerdo las compramos en la calle Belgrano, un buen amigo que nos hizo precio para las camas, que eran veintidós camas en ese momento.

Con algunos miembros de la comunidad nos pusimos de acuerdo que el Hogar tenía que ser en primer lugar limpio, porque para los hermanos más necesitados lo mejor, que tenían que tener sabanas limpias, que tenían que tener buena alimentación, porque después de estar mucho tiempo en la calle es necesario alimentarse bien, y que muy tempranito tenían que levantarse con un plan de trabajo para poder estar en la calle buscando algún tipo de salida, en esto tratamos de insistir de entrada, sin determinar rápidamente cual iba a ser el tiempo de permanencia de la persona en el hogar.

Y al mismo tiempo que los que trabajaban en el lugar pudieran tener un perfil doble, en primer lugar saber trabajar en equipo, es fundamental para poder encarar una obra así, tener la humildad que produce un equipo, saber que yo solo no puedo, darme cuenta que necesito de mi hermano para poder encarar esta acción social, muchas veces mi primera mirada no es la correcta, aunque me humille un poquito no tengo razón, aprender que la razón la vamos encontrando juntos, toda esta disciplina de la tarea social fue importante.

Y finalmente después de pasar por algunos miembros del grupo directivo del Hogar, que no habían entendido plenamente el sentido del Hogar, finalmente nosotros llegamos a este equipo que actualmente está en el hogar ya desde hace bastante tiempo.

Recordemos que este equipo que hace años que viene trabajando, fue acompañado por nosotros los sacerdotes, primero por mi ahora por el Padre Boquín, es un equipo que continua sirviendo a los hermanos haciendo un acopio de experiencia en este tema de los ambulantes, realmente muy importante.

Quiero destacar el rol de la comunidad en el sostenimiento del Hogar, yo si tuve problemas, fue con algunos dirigentes en el hogar, mucho menos con los ambulantes, muchos menos problemas, me trajeron muchos menos problemas los muchachos, que quienes de alguna manera teníamos mas, una pretendida formación para dirigir, hasta poder tener la disciplina del equipo, hasta lograr finalmente una verdadera comunidad directiva eso llevo su tiempo y paciencia también.

Así comenzamos a recibir ambulantes crónicos y también comenzamos a recibir gente joven que venía a Retiro desde el interior, buscaba un poco de trabajo y de alguna manera terminaban anclados en la ciudad sin poder conseguir trabajo, pensemos en lo años últimos de la década del noventa donde ya los temas de trabajo estaban anticipando de alguna manera la crisis del año dos mil uno.