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Folcklore de acá

Cuando la murga se despide del carnaval, encuentra otros espacios donde seguir vibrando y expresar sus sentires, de otros modos y formatos. Lo que tradicionalmente se agotaba en febrero, hoy desde hace ya algunas décadas cuelga los colores del barrio y se viste con el de todos -sin perder su identidad- para expresar artísticamente algo más que la agenda del carnaval.

Alguien podría decir que el fenómeno de la murga no podía quedarse tan solo en las noches de los corsos, que toda esa energía, magia o potencial expresivo desbordaba de los tablados y necesitaba salir a más, expandirse por otros terrenos, y volverse públicamente música, teatro o danza de nuestro folklore porteño. Y viceversa; las expresiones culturales hacerse mas populares sumando a la murga para completarse.

Alguna vez, nuestro Homero Manzi provocaba al indagar sobre “¿Para qué nuestra música?” Si todo lo que la cultura/poder oficial imponía era mejor y, entonces “cuando no teníamos salvación, apareció lo popular para salvarnos”. En esa línea, aquí, en este espacio Semillero… se nos hace que la murga se mete en/con la cultura popular para salvarla, elevarla y darnos la posibilidad de probar de ella. Ojo que, el que la busca la encuentra. Y por eso aquí, seguidamente, hilvanamos algunos de esos encuentros donde las expresiones artísticas , la música especialmente, se fusionan con la murga para ser más y quedarse como estandarte/bandera de todos.

“¿Qué pasó, qué pasó con la alegría del carnaval?
Se perdió… Se perdió como la perla de un collar,
perlita de perla, de perla un collar… se llevo la magia de este carnaval…
¿Qué pasó, qué pasó con esos pibes en carnaval?
Dónde están… esas risas como perla de un collar,
la risa en el fuego y el fuego soñar, volver a sentir de cada carnaval….Carnaval…. Volverá… “
Tristeza del Carnaval
de Chango Farías Gómez y Clorinda Gatti

Esta canción es una pieza murguera de fusión folklórica argentina, bien a lo Farías Gómez (al decir de Atahualpa: “El único capaz de ponerle mostaza al asado y que no pierda el gusto”). Hay que escuchar su versión grabada en el cd: Chango sin arreglo (2003), donde reúne (condensa) aires del folklore, el tango y el propio toque murguero porteño, de bombo con platillo.

Obra que desde su composición y su particular interpretación, nos resulta muy apropiada para mostrar, a vuelo rasante, cómo la murga atraviesa a la música popular argentina y es atravesada por ella desde el origen de los primeras comparsas, pasando por todos los formatos del género (agrupaciones, centros murga, etc.) hasta la murga que suena en bandas, orquestas, grupos y solistas en nuestra ciudad.

El tango tuvo en sus músicos y cantores activos murguistas que salían en carnaval, aportando su arte y dejando semillas para que alguien tomara lo que de allí podría nacer. Sebastián Piana, por caso, en el 40 crea la orquesta típica -con tambores- de candombe, incorporando el sonido y expresión del Río de la Plata. Fue el creador de grandes obras que huelen a carnaval. Una de ellas “Milonga triste”, tiene una versión realizada por Litto Nebbia en su cd Tango & Nocturno donde incorpora aires de murga gracias a la base de Quintino Cinalli y Cesar Franov.

En el rock nacional y la música ciudadana, reconocemos -con admiración y afecto- la obra e interpretación de Alejandro del Prado, quién entendemos es el primero en la década del 80 que lleva al escenario el bombo con platillo, además de amalgamar en sus canciones poética y estética murguera y grabarlas en sus discos. Alejandro es el mas hondo, el más músico, poeta, murguero de la primera hora, es el que marcó con muy bajo perfil una huella que habilitó escenario para los nuevos músicos que entraron con murga, y los que dejaron la levita después del carnaval para salir a tanguear, milonguear, folklorear y/o rockanrolear con bombo y platillo.

Así, una canción del propio del Prado es puente intergeneracional y de fusión de la música ciudadana, aún mas honda, con la murga. Habiendo transcurrido algo mas de treinta años, el grupo Los Habitués arreglan y graban “Aquella murguita de Villa Real” y lo hacen con toda la carne murguera a la parrilla. Vale tomar la experiencia de esta banda, integrada por músicos, cantores y arregladores con recorrido en valiosos grupos de música, teatro y murgas de Buenos Aires (Sacate el Almidón, Resaca de Carnaval, el coro La Matraca de Coco Romero, Matadores de Tristeza, Alquimia de Carnaval, Malayunta y Espíritu Cascabelero, entre otras agrupaciones carnavaleras).

Acercamos a Los Habitués esta “patota rante, poética y musical en el combate popular”, como muestra de las tantas bandas y grupos que venimos escuchando y de las que este artículo no puede extenderse (sí lo ampliaremos e iremos actualizando en la sección de Cd Música de este sitio– ver aquí) pero sí es necesario aludir y alentar a conocer. Solo a modo de apuntar las que tenemos a mano, mencionamos a: Los Garciarena, Los Prófugos del Borda, Los Faroles que tienen grabados discos y están tocando en la actualidad. Pero hay muchos más.

Para cerrar esta breve semblanza, antojadiza e incompleta, reunimos a los artistas que asumen la presencia murguera en sus obras de manera y forma muy variada. Destacamos a: Coco Romero, Ariel Prat, Gustavo Mozzi, Carlos Andino, Juan Carlos Cáceres, Raúl Carnota, Juan Subirá , Flavio Cianciarulo, Bersuit Vergarabat, Los Piojos, Los Cadillacs y hasta Los auténticos decadentes, pero son muchos más y vienen llegando otros tantos. En algunos la murga está deliberadamente incluida como genero y en otros está presente en algún rasgo estético o sencillamente porque incluyeron el bombo con platillo y eso ya es el toque de distinción.

El arte murguero también ha estado y se encuentra muy presente en innumerables espectáculos de comedia musical, danza y teatro popular. En nuestra ciudad esto ocurre desde el inicio de las primeras obras y compañías teatrales del siglo XX. Mas acá merece destacarse al Grupo Catalina Sur, creado en 1983 en La Boca, alentados y dirigidos por Adhemar Bianchi y creadores de la emblemática obra “El Fulgor Argentino”. De este grupo de vecinos que vieron en el teatro la posibilidad de comunicarse con otros vecinos, nació en el año 2008 La Orquesta Atípica Catalinas Sur, un proyecto comunitario y colectivo de teatro y música popular, donde no falta el bombo con platillo.

Y para cerrar esta breve -e injusta- muestra de fusión y encuentro entre la murga y el arte popular, queremos mencionar al grupo La Carnavalera, coordinado por Luciana Vainer, integrado por bailarines y percusionistas de murga porteña, provenientes de diversas murgas de Buenos Aires, con formación musical, técnicas de movimiento, actuación y otras artes. Su idioma es la murga porteña. Crean desde sus elementos tradicionales e investigan nuevas formas que resalten su riqueza expresiva. Entre sus obras se encuentra RITUAL, que cuenta sobre el Carnaval de Buenos Aires, su actualidad, orígenes e influencias narrados desde el baile y percusión, con la animación como aliada.

Cerramos aquí esta breve semblanza, con un fragmento de una canción que nos convidara Coco Romero, de su cd “Carta de Momo”, donde pone melodías a las letras de hondos poetas que dicen murga sin pretenderlo y versiona también canciones de su compañero de La Fuente que dice con él y nos ayuda a comprender el sentimiento de la murga, y al mismo tiempo, abraza el sentimiento de este Semillero Murguero.

“Aguante Murga, sos de la tierra de la esperanza / donde los niños y los ancianos se abrazarán / en una fiesta comunitaria de vieja usanza/ con un hechizo de fantasía y fraternidad” Es la porteña de Uki Tolosa

Carlos Iglesias
“Semillero murguero : formar con murga para la inclusión”  Rumbo Sur, 2017.