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La murga como una posibilidad

PABLO PÉREZ
Profesor en barrios populares y artista de carnaval

Yo soy parte del colegio secundario Madre del pueblo en la villa 1-11-14, hoy estoy a cargo del área de arte y las materias sociales. Nosotros somos uno de los trés colegio de gestión social que existen en CABA, somos el primero. Para gestión social necesitás que funcione a manera de cooperativa. Entonces el maridaje ahí fue la parroquia histórica de la villa y con la FM Bajo Flores, que fue una de las primeras integrantes de la FARCO. Con estos dos núcleos se arma entonces el secundario, que fuimos readaptando durante el primer año de laburo. Hoy en día es un secundario doble jornada, de 8 am a 16 pm. Esa estructura tiene que ver claramente con sacar al piberío de la esquina y ofrecerle otras cosas. “Madre del pueblo”, hace aproximadamente unos 10 años que viene con esta lógica. Nosotros teníamos el jardín, una guardería, no teníamos primario y no teníamos secundario, entendimos que la urgencia por sacar de la calle eran los más grandes. Otro de los polos es la recuperación de pibes del paco. Hicimos el secundario hace cuatro años y la primaria se abrió este año.

El secundario tiene la especialización en comunicación popular y tenemos clown como materia obligatoria de primero a quinto. Nosotros lo que hicimos ahí fue levantar el pañuelo de la antigua murga que había quedado, el Centro Murga Padre Ricciardelli. Y dentro del cole lo que hacemos es mechar en primero, segundo y tercer año dentro de las horas clown, una vez al mes, talleres de danza folklórica latinoamericana y dentro de eso entra la murga, como folklore porteño. Normalmente traemos gente de afuera, porque está bueno no hacer todo nosotros. El espacio de chacarera funciona un poco más un poco menos, el de danza paraguaya otro tanto y el de murga no deja de ser el más lúdico.

Es interesante pensar, como pregunta más que como respuesta, ¿qué es eso que tiene la murga que se presenta a sí misma como algo lúdico? Vos ponés cualquier instrumento de cualquier otra danza y hay respeto, curiosidad pero no se abalanzan sobre él, vos poné un bombo con platillo y tenés que pedir que se alejen. El tipo que se para ante un piano, una guitarra o un violín, va a jugar y al toque va a decir “no sé” en cambio vos ponés un bombo y todos dicen “yo sé tocarlo”. Cuando lo agarran es algo divertidísimo, pero no hay uno que no te diga yo sé. Hace poco hablábamos con, un compañero de murga Pitu, de esto, la murga como una posibilidad. La murga es una posibilidad, hoy vos tenés en la calle, dentro de estos nuevos pibes que están buscando su lugar en la música y que van armando sus espacio y tiene cierto virtuosismo. Hay un montón de gente que salió de la murga. Les dio un espacio, “creo en vos, vos tocás bien, vos cantás bien, vos escribís bien y hacelo”. La murga hoy es sobre todas las cosas las forma de concretar ese sueño. El sueño del cantor de ducha que es el Sinatra o es el borracho de la esquina que solamente canta cuando de paso de ginebra en la cantina el tipo o la mina que había soñado con bailar pero no le dio el filo como para pagar la academia.

Cuando vos le presentas al pibe ese marco de posibilidades que no pone barrera sino que le dice que “yo soy tuyo y vos sos mío”, cree en ese juego dialéctico donde no hay distancia es algo que vos le pone al pibe adelante y no necesita proyectar a futuro. La murga tiene algo distinto, el momento en que vos me decís “yo quiero salir en la murga” estás saliendo. Yo quiero tocar el bombo, “Vení colgate el bombo”. Después, como todo, vendrá el laburo de pulir y de mejorar, ahora la posibilidad es concreta e instantánea pero no efímera. La cosa es tener dos o tres que se animen a creer en esto, a entender que esto es un arte, a entender que las posibilidades son tan grandes como te quieras y te animes a imaginar. ¿Qué tema no podés laburar desde la murga?, me decís las matemáticas y bueno es difícil, pero si me decís geometría, desde cómo se para la murga, los movimientos, el brazo, te armo el triángulo isósceles entre el dedo y la mano… lo que quieras. El tema es que nosotros tenemos que empezar a creer, sistematizar y poder hacerla fácil al docente. Como en su momento los murales, los murales era una locura del profesor de plástica copado que se conseguía 4 o 5 chapones de metal para no pintar las paredes, y después se atornillaban afuera de los colegios. En algún momento el de literatura se avivó que con eso podemos contar una historia y entonces el chapón de al lado viene con una historia, con un poema y el de historia también que algo de esto podemos poner si hace referencia a tal cosa… La murga tiene todas esas disciplinas ahí adentro. El tema es como jugás ese partido.

Un docente cuando le decís “vamos a hacer este proyecto” necesita que vos le digas también “acá están los objetivos, estos son los materiales, la cantidad de clases son estas”. Yo lo entiendo al tipo que se agarra más del manual pero nosotros no hemos producido el manual, vos al docente le tenés que llegar con el manual armando, donde tenga todos los peros, todos las contras, todas las posibilidades. Es que la murga también tiene sus dificultades, es ruidosa, en un espacio escolar ¿dónde la metés? los elementos que se consiguen no siempre son los ideales “me conseguí este bombo de 24 con el plato así”… hay bombos chiquitos y lo podríamos hacer con el bombo chiquito y joder menos pero es lo que hay y más para taller, te manejás con lo que hay. ¿Un taller de murga en el que hay dos zurdos, cómo hago? Cuando uno milita que la murga es bombo con platillo y todo lo demás lo agregamos después. Lo tenés que hacer con eso.

La murga tiene un problema y es que hay poco material sistematizado, producido y mostrable, a esto sumale que el poco material que hay es más de narraciones, un material de historia. No está sistematizado todo lo teórico que la murga produjo en los últimos 60 años. Si vos querés hacer una especie de racconto histórico de las políticas de los gobiernos argentinos a lo largo de los ultimos 65 años, dame 65 críticas”. Yo te puedo hacer una línea de políticas de estado, el problema es dónde están las 65 críticas, cómo las consigo, no están. El primer acto del colegio secundario nuestro, cuando se abre, es el del 24 de marzo. Fue el homenaje a las madres de plaza de mayo, vino parte de la murga Zarabanda como invitada a la escuela. El acto fue la canción y la explicación del sentido de las madres como símbolo de esa fecha. Era un solo año, cuarenta pibes. La profe de historia animando, el bombo dentro de esta capilla de este lugar donde descansan los restos de Ricciardelli.

A través del mundo de los curas villeros conocí al padre Pepe, cuando arrancó en la villa La Cárcova, vio que la murga podía ser algo que ayudara y me llamó para armar unos talleres. Porque la murga tiene esta cuestión de lo convocante, sobre todo cuando un lugar lo tenés que abrir. Es el lugar al que se te puede anotar mayor cantidad de piberío y ellos estaban arrancando la experiencia educativa dentro del marco que dan los CAJ. La propuesta la había armado de tres días por la tarde para el piberío que tenían normalmente clases por la mañana en los coles de la zona. Saliendo del barrio, dentro del barrio no tienen nada. Armé el taller allá y se los dejé, me comprometí con él un año y le dije “yo te armo todo, cuando lo tenés andando, buscamos a alguien que pueda continuarlo”. Era un momento en el que había una posibilidad de bajada de recursos con lo cual en seguida conseguimos los cuatro, cinco, seis o siete instrumentos que podíamos llegar a necesitar y después congeniábamos con las otros talleres, el de plástica, donde se iba a armar todo lo que es fantasías de la murga. Con una parte el taller de música, armábamos la parte de canciones, el taller de expresión corporal, jugábamos con los juegos de desinhibición y cerrábamos todo el viernes en el taller de murga, donde todo se compaginaba, era el taller sistematizador al cual se le agregaba, dentro de lo que es puntual de la murga, la cuestión de la forma, el toque, el ritmo y el baile.

El CAI y el CAJ puntualmente tienden a ser recuperadores o apoyos de lo que es el sistema educativo común y corriente. Con los pibitos que estaban un poquito más adelantados o un poquito más cómodos, esos son los que creaban las poesías que se convertirían después en canciones. Todo lo que era la estructura de murga quedaba armadito y después convocando a las mamás conseguimos telas, e hicimos una muestra mínima “de esto es una levita”, le dimos al raso, cuatro o cinco mamás se pusieron a armar para todos y después con los pibes más grandes hicimos que decoraran la pilcha de ellos y de los más chicos. El fin del año del CAI se abrió y se cerró con la murga con los paneles de todas las actividades y los pibes afuera, toda la familia, el barrio. Los pibes entraron engalanados en murga e hicieron todo lo que tenían que hacer, todo lo que tenían que mostrarle a sus papás y se cerraba también desde la murga como cuestión festiva. Después, todos giramos atrás de los bombos y nos fuimos a dar una vuelta por el barrio, a manera de celebración de un año de laburo y a manera de decir también los que no vinieron se perdieron todo esto. De hecho al otro año, claramente no por ese gesto, pero sí por otro montón de cosas se duplicó la cantidad de pibes, eso como espacio en la Cárcova.

El pibe con la murga, entiende, desea, adapta. Vos tenés tipos que pueden llegar a ser indomables, pero la estructura de la murga la toman de una manera que uno no puede entender qué es lo que tiene, cuál es el factor psicológico, social, hay una cuestión con la autoridad en la murga que es increíble, el tipo más bardero, te le parás vos a decir “flaco, estás pifiando estás haciendo esto y te vas a comer un cazote” y se le para el director de la murga que mide 20 cms menos, tiene 30 años más y no puede levantar la mano, el bardero baja la cabeza y dice “bueno”, eso replica en el aula. Con recursos, querés tocar el bombo tenés que hacer esto. Basta con el hecho de entender que nos tenemos que organizar, yo recuerdo haber llevado silbato, dije “no, las ordenes las da esto”, Cárcova donde la música funcional de la villa son los tiros, “esto da la orden, marca el comienzo y el final, marca el seguí, el pare”. Es una escuela de autoridad súper interesante. Pensarla como servicio, es un eje para trabajar en el aula un trimestre.

Algo que nos pasaba mucho era la rotura del instrumento, no entendían que le pegás con el palillo del redoblante al parche del bombo lo agujereás, perfecto, y está bien que no lo entendieran. Al momento que le decís “vos sos el encargado y tus responsabilidades son entrarlos, sacarlos y que entren y salgan en las mismas condiciones” no se rompió un parche más. Te estoy hablando de un nene de 11 años gestionando el cuidado de 6 o 7 instrumentos. El orden de una fila de 20 monitos que son indetenibles en el movimiento pero todo funciona, es una gran posibilidad, dentro de todo lo que nos animemos a producir y sistematizar. A repensar la función social de la murga, en los 90 cumplió una función social, la única forma de acallar al piberio y sacarlo de la esquina era poniendo un bombo en una plaza. Entonces ha cumplido una función social y la cumple recuperando el barrio, cantarle al almacenero, la pizzería de acá a la vuelta que nos la sacaron y no está más. Yo no sé cuánta gente asiste al [Ex-CCD El] Olimpo pero si se cuenta toda la gente que convoca el corso del Olimpo seguro es más. Porque los chicos de Suerte Loca (la murga del Olimpo) meten un corso donde se preocupan, traen lindas murgas, algunas que no llegan a otros escenarios, tenés un corso que posibilita tomar la calle.

En los recorridos de las historias particulares, cuando los pibes en los barrios narran su vida y sus experiencias encontrás: “salí en una murga” con tanta naturalidad y sonrisa. “¿Cuál?” “era un taller que vinieron al barrio…la escuela.. “. En seguida aparece eso en casi todos. Es que la murga es la posibilidad de recuperar y fortalecer lazos sociales.

Conversaciones de “Semillero murguero: formar con murga para la inclusión” / Carlos Iglesias –  Rumbo Sur, 2017.