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Los Rengos del Bajo

ESTEBAN CERVETTO
Coordinador de la murga

La murga, se armó desde APEBI (Asociación para Espina Bifida e Hidrocefalia). Se trata de una institución organizada desde hace más de 40 años por padres con chicos con esta problemática. La espina bífida es una patología que se genera en las primeras semanas de embarazo, es una malformación congénita que tiene consecuencias directas en la motricidad, movilidad. La mayoría se moviliza en silla de ruedas, bastones canadienses.

La tarea se centra en buscar la inclusión, rehabilitación y habilitación. APEBI cuenta con un centro de día donde hay diferentes tipos de terapias: psicología ocupacional, taller
es de radio y también kinesiología. Los chicos vienen acá a realizar actividades recreativas, deportivas y culturales. Durante los veranos APEBI organiza una colonia de vacaciones y hoy por hoy no solo está aceptando chicos con espina bífida sino también con otras patologías.

La murga nació cuando desde nuestro centro, hace 18 años, se organizó un carnaval y trajeron murgas de diferentes barrios porteños. Los padres estando acá se preguntaron po qué APEBI no podía tener una murga con sus hijos. Y entonces se juntaron los padres que había, y se planteó la necesidadde formar una murga a partir de otra que enseñe las particularidades básicas de una murga. Fue en ese momento que los padres se pusieron en contacto con la murga Los Preferidos de Villa Urquiza que durante un año y medio vinieron a enseñar lo que es el arte murguero: confeccionar los trajes, tocar instrumentos, hacer las letras de canciones, enseñar la formación de una murga, hacer banderas. Estuvimos trabajando con ellos y llegó el momento de despegarnos para hacer la nuestra de manera independiente. Al principio la murga estaba integrada por los chicos que iban al centro de día de APEBI que eran solo chicos con espina bífida, con el correr del tiempo la murga fue creciendo y empezó a haber no solo chicos con Espina Bifida sino también chicos con discapacidades mentales y con discapacidades sensoriales (ciegos, sordos). Además nosotros incluimos a personas con cualquier tipo de discapacidad. Hoy por hoy no tenemos límites de discapacidad, ni de edad ni de nada. Es una murga inclusiva y eso es lo que tratamos de llevar a cabo.

La Murga se llama “Los Rengos del Bajo”. El nombre lo pusieron los chicos mismos. Acá en Ramsay se llama rengo a toda persona con discapacidad, un sordo es un rengo, se denominan entre ellos mismos.  “Del bajo” porque estamos en el Bajo Belgrano. Este es un barrio reconocido por la murga y también los barrios de alrededor, esto nos impulsó a tomar contactos con otros lugares para mostrar lo que estábamos haciendo.

Está formada por 60 personas con discapacidad y voluntarios. Ensayamos acá en nuestra sede, los todos los sábados de 17 a 19. A la hora de enseñar el arte murguero tuvimos que atender distintos frentes, cómo asumir las dificultades en la destreza física y qué podía hacer cada uno. Teniendo en cuenta que las murgas precisamente tienen una coreografía preestablecida, que requiere un baile particular, saltos y todo. Nosotros acá trabajamos no desde la discapacidad de cada uno sino desde la capacidad y vemos hasta dónde pueden llegar, tratamos de no sobre exigirlos. Hay chicos que estando en silla de ruedas el salto que hace cualquier murga lo hacen con una willi es decir, en su silla de ruedas levantan las rueditas de adelante. Pero hay chicos que no lo pueden hacer, que quizá en la silla de ruedas en lugar de hacer esa willi se agarran las piernas con las manos y las empiezan a revolear, eso para ellos es el salto de la murga y nosotros tratamos de que ellos sean libres. No les ponemos coreografías preestablecidas, tratamos que tengan una expresión libre del cuerpo. Los saltos a su manera, de manera descoordinada y fuera de ritmo a mí no me importan, a mí me importa que sientan su cuerpo libre. Su expresión libre también.

Podríamos decir que lo más estricto de la murga pasa a un plano secundario mientras haya una aceptación del cuerpo, un conocimiento del cuerpo. Para nosotros lo más importante es eso. Las personas con discapacidad van a la psicóloga, al terapista ocupacional, al kinesiólogo. Todo el mundo les dice: “ponete así” “ponete asa”, “hace esto”, “levantá la pierna”… la idea nuestra, si bien es un trabajo terapéutico, no es seguir condicionándole el cuerpo sino que empiecen a soltarse, a expresarse a través del cuerpo, que empiecen a desestructurar su cuerpo. No queremos que ellos tengan ejercicios, no es la idea para nosotros, por lo menos para mí como coordinador. Yo quiero que ellos bailen y sientan el ritmo como les parezca. Marcándole algunos detalles, levantar los brazos pero tampoco decirles “estos es así, así, así”… No.

Pero la murga además tiene otras cosas para hacer entre todos y según sus ganas y posibilidades. Por ejemplo armamos las letras de las canciones. En un grupo de 60 personas como es la murga, armar una canción entre todos es medio complicado. Yo lo que hago es armar un poco la estructura, pienso un ritmo, armo un poco la letra y antes de darla por terminada la presento a ellos y espero que alguno me pueda tirar algún detalle más para la canción. En un grupo de 60 persona hacer una canción es complicado.

Yo creo qué, desde mi punto de vista la experiencia es única. La experiencia es enriquecedora. No es la única murga integrada por personas con discapacidad, hay varias. Pero en una sociedad en la cual las personas con discapacidad están vistas de costado, se las  deja muy de lado, las personas que ven a la murga se quedan maravilladas porque es un espectáculo inclusivo que da mucha alegría a los chicos que están constantemente sonriendo, pidiéndole palmas al público y la gente los aplaude y se engancha. El mensaje que pretendemos dar es: “si se quiere, se puede”. Estamos en una sociedad donde tener una discapacidad es algo complejo porque hay muchas trabas desde lo estructural y lo arquitectónico. Por ejemplo: rampas rotas, veredas rotas, edificios con escalera.En cualquier circuito burocrático, en cualquier trámite una persona con discapacidad tiene muchas más dificultades que una persona sin discapacidad. Una persona con discapacidad al no tener trabajo muchas veces no tiene obra social y tiene que acceder al PAMI o a PROFE o a IOMA que son organismos estatales con muchas dificultades. A la persona con discapacidad que vive en esta sociedad todo le cuesta el doble. Nosotros tratamos de transmitir es que pese a las adversidades se puede ser feliz.

El otro mensaje es decirle a la sociedad: “no me discrimines, mira lo que puedo hacer, no te fijes en mis discapacidades, no te fijes en lo que no puedo hacer, fíjate en lo que puedo hacer. Soy una persona con discapacidad pero soy una persona con capacidades también, capacidades para estudiar, para hacer diferentes trabajos”. Hay muchos chicos que pueden hacer una vida completamente independiente y no consiguen un empleo y podrían trabajar en una empresa o en un negocio o de cadete. La murga es un pequeño espacio en el cual se pueden desarrollar y se pueden decir todo este tipo de cosas.

Desde que se fundó la murga hasta hoy pasaron 17 años, hemos tenido más de 900 presentaciones. No solo en Capital Federal, no solo en los corsos tradicionales porteños, por eso nosotros ensayamos todos los sábados del año. Nosotros tenemos presentaciones todo el año porque nos invitan a eventos en comedores, a fiestas religiosas, a otras instituciones relacionadas a la discapacidad; mañana nos presentamos en la villa 1-11-14. Trabajamos durante todo el año y no paramos un segundo, no solo actuamos en lo que es capital y conurbano, sino también hemos ido al interior del país: estuvimos en los pre-carnavales de Gualeguaychú, en el carnaval artesanal de Lincoln, fuimos nombrados como huéspedes de honor, fuimos a cerrar congresos sobre espina bífida en varias ciudades: Paraná, Concordia, Potrero de los Funes, fuimos a la fiesta del Sol en San Juan y, también, fuimos a abrir un hogar para personas con discapacidad en Aristóbulo del Valle, Misiones. Es decir, es algo que nos parece a nosotros que ni siquiera los padres que pensaron la murga imaginaron en lo que se iba a convertir. No sé cuantás murgas porteñas recorrieron el interior del país, creo que no muchas.

Una anécdota personal, quisiera contar el caso de un chico que venía a la murga. Un chico que tiene parálasis cerebral, no habla, se expresa solo con los gestos de la cara, no podía mover ni un dedo; el chico había participado de la murga un año. Vino una vez la madre, y le comentó a la directora de ese momento: “mi hijo desde que está en la murga puede mover la punta de los dedos.” Nosotros lo tomamos como algo terapéutico, para ellos es un espacio de diversión para relacionarse, muchos son amigos, otros no. Por eso lo importante es que sean libres del cuerpo. Y en eso la murga ayuda mucho.

Conversaciones de “Semillero murguero: formar con murga para la inclusión” / Carlos Iglesias –  Rumbo Sur, 2017.